jueves, 24 de noviembre de 2011

Un blanco y negro, por favor.

12 HOMBRES SIN PIEDAD


Llegar un martes a la universidad, saber que vas a dar 4 horas de lengua y pensar: "Esto va a ser horrible"; y más cuando te enteras de que te van a poner una película, en blanco y negro. Sin embargo, no es hasta el final de ésta cuando descubres que 12 hombres sin piedad es una gran película. Y no es la única, porque otras grandes películas a destacar serían Cantando bajo la lluvia, Vacaciones en RomaMary Poppins, Psicosis, Desayuno con diamantesTiburón, El padrino, ET, Eduardo Manostijeras, Forrest Gump, La vida es bella o Titanic...y todavía me dejo más en el tintero...


En fin, centrémonos en el argumento de 12 hombres sin piedad: 
La película trata sobre el juicio de un homicidio en el que 12 hombres han de determinar la inocencia o culpabilidad de un joven, acusado de asesinar a su padre. Las pruebas son muy claras: es culpable. Por este motivo, 11 de los 12 hombres quieren llevar a la silla eléctrica. Pero...¿de verdad que las pruebas son tan claras? Para uno de ellos no. No sabe si el acusado es inocente o no, pero lo que sí que sabe es analizar con detalle todas y cada una de estas pruebas. Poco a poco, el miembro número 8 (Henry Fonda) va convenciendo al resto de miembros hasta declarar al acusado, inocente.    


Personalmente, me parece un claro ejemplo de la debilidad de la mente humana. Debilidad porque en muchas ocasiones dejamos que otros acontecimientos de nuestra vida nos inunden mientras llevamos a cabo otras cosas. Ejemplificando este planteamiento con la película, nos encontramos con uno de los miembros del jurado, al que la falta de su hijo durante los dos últimos años de su vida, no le permite ver con claridad los razonamientos de los demás.Por eso, la cabezonería y la mentalidad cerrada que nos muestra durante todoa la película.


También es fácilmente reconocible la facilidad que tenemos los humanos de ser influenciados, bien por argumentos lógicos o bien por argumentos inconsistentes. De ahí que muchos de los miembros cambien de opinión una y otra vez, manteniéndose firme en su postura solo uno de ellos.


Por último, destacaré la cantidad de prejuicios que tenemos los humanos. Varios de los integrantes del jurado que ha de determinar si el acusado es inocente o culpable, lo tratan como si fuera agresivo o incluso mala persona. ¿Una de las tanta justificaciones? "Si no cree al muchacho, ¿por qué cree a la mujer? Son los dos de la misma calaña". 




lunes, 21 de noviembre de 2011

Querido 20N

Objetivo conseguido señor Rajoy, es ya “usté” presidente del gobierno, ante la desilusión de muchos (como yo), pero ante la alegría de muchos más. Porque no se puede negar, se ha hecho democracia, y bueno, todos sabíamos lo que iba a pasar.
A pesar de eso, no puedo sentirme “algo” indignada ante algunas medidas que pretende tomar Mariano. ¿Privatizar la educación?: muy bien. ¿Le parece de provecho que esté estudiando periodismo?, ¿le saldrá rentable a alguna empresa?, ¿me financiará la carrera? Es una incógnita. Y no pronunciemos el aborto, tema del que prefiero no hablar.
¿Pero sabéis qué es lo que tampoco me gusta absolutamente nada? Que los españoles; sí, sí, esos que se han pasado estos últimos años pidiendo cambios y más cambios, hayan votado al PP como alternativa al PSOE. Es cierto que hay mucha gente que ha votado a los Populares porque comparte esa ideología, lo respeto; pero hay otros tantos que no. Vosotros, ¿os habéis leído el programa electoral?, ¿os ha gustado?, ¿sabíais que hay más partidos?
No, tal vez no lo sepan. Personalmente, he votado a uno de esos partidos minoritarios, y estoy realmente satisfecha de haberlo hecho porque además comparto con él bastantes medidas, que puede que sean una sarta de mentiras, pero como nunca saldrá elegido, prefiero confiar que son verdad.
En fin, para que más…la conclusión de todo esto es que: odio el bipartidismo, y que creo tan poco en el PP, que pienso (llamadme ilusa si queréis, o dadme la razón si lo preferís) que Mariano Rajoy no durará la legislatura completa.
Españoles, ya os daréis cuenta, aunque para eso tengamos que pasarlo muy mal. La pena es que hay quienes pagarán “justos por pecadores”.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El tiempo va que vuela.

Hará unas semanas, en un canal de televisión, y muy de pasada, vi que estaban haciendo un documental sobre el atentado terrorista de las Torres Gemelas. En él, pude observar la reacción del que en ese momento era el presidente de EEUU, George Bush. Estaba en un colegio leyéndoles libros a un grupo de niños, cuando le comunicaron que la primera de las dos torres cayó. Sin embargo, no fue hasta la caída de la segunda cuando se dio realmente cuenta de la gravedad del asunto. Sin más, cambió su semblante, se puso serio, pero siguió en esa clase, entre una multitud de alumnos. El daño ya estaba hecho. Pero él siguió en el mismo lugar, inmóvil.
Yo aún recuerdo ese suceso, aunque muy vagamente. Apenas tenía 8 años, pero acababa de entrar por la puerta de la casa de una amiga mía cuando su hermano nos dijo: “Acaban de chocar dos aviones contra las torres”. Aunque en ese momento no me percaté de la suma importancia que tuvo lo ocurrido, lo descubrí más tarde.
Diez años más tarde, plenamente consciente de la incidencia del atentado, me pregunto en qué estarían pensando todos aquellos kamikazes que dieron su vida por hacer historia, ¿servir a su líder?, ¿alcanzar algún ideal “supuestamente” religioso? Todo cabe.