El jueves, se celebró la octava huelga general en España, y la primera en los 100 días de gobierno de Rajoy.
Parece que se desarrolló con normalidad, exceptuando las 176 detenciones, los heridos y Barcelona, donde “incendiaron contenedores y dañaron mobiliario urbano y comercios”. Lo cierto, es que podría haber sido peor. Fuera lo que fuese, los sindicatos la han considerado todo un éxito. El Gobierno, por su parte, apuntó que dicho movimiento fue moderado.
Me llama mucho la atención la rapidez con la que se ha convocado una huelga estando Mariano Rajoy como presidente. Está claro que la situación de crisis viene de antes, de bastante antes…y ahora le toca a él “arreglarlo”. ¿Dónde está el problema, pues? Sencillamente, que no nos gustan sus ajustes, que lo único que van a hacer es quitarnos lo poco que tenemos.
La gran pregunta en estos momentos es: ¿y qué va a pasar ahora tras tanta manifestación?, ¿cambiará la situación después de toda la gente que hay descontenta? Según el presidente y los ministros, todo va a seguir igual. Son partidarios del diálogo que piden los sindicatos, pero no van a negociar, van a seguir hacia delante con sus recortes, y más ahora que la UE, al menos de puertas para afuera, los apoya (aunque eso sí, no nos quitan ojo de encima).Esto es la historia sin fin…Nos rebajarán todo: salarios, educación, sanidad…y nosotros haremos de todo para llegar a fin de mes o para poder seguir estudiando.
Lo cierto es que de pocos políticos he escuchado: “Voy a pasar el mes con un sueldo mileurista”, “voy a prescindir de mi paga vitalicia”. Y de muchos menos lo he visto. Y políticos de esos…necesitamos bastante.



